El bitcoin baja del nivel de los 10.000 y pierde la mitad de su valor en apenas un mes

Los mensajes de advertencia están surtiendo efecto entre los inversores y la fiebre por las criptomonedas empieza a bajar de intensidad casi a la misma velocidad de vértigo con la que subió. El bitcoin, la más popular de las divisas virtuales, se está resintiendo especialmente y ha perdido este miércoles el nivel de los 10.000 dólares (9.300), algo impensable hace sólo unos días, cuando se mantenía por encima de los 17.000 (el pasado 6 de enero). Las alertas lanzadas en las últimas sesiones por entidades y organismos reguladores de EEUU, China, Corea o Europa han enfriado la euforia y han provocado una corrección de casi el 50% desde que alcanzó su máximo histórico el 18 de diciembre.

La fiebre por las monedas virtuales ha generado una enorme volatilidad en sus intercambios al tiempo que ha activado las alarmas de numerosos organismos y reguladores a nivel internacional.

Criptodivisas como el ethereum o el ripple también están retrocediendo ante la posibilidad de que Seúl o Pekín apliquen medidas de control más restrictivas a las operaciones con monedas virtuales, tal y como han insinuado sus respectivos gobiernos.

Las autoridades del gigante asiático están intensificando su vigilancia sobre las plataformas de negociación de criptomonedas, incluidas las que permiten operar a través de aplicaciones en teléfonos móviles. Las autoridades chinas han notado un repunte de la actividad en plataformas locales y en el extranjero desde que se prohibieron los intercambios de criptomonedas el año pasado.

En Europa, el último mensaje procede del Banco Central Europeo (BCE), cuyo vicepresidente, Vítor Constancio, ha asegurado que un potencial colapso del mercado de criptomonedas como bitcoin podría tener consecuencias para la estabilidad financiera, pero no tendría carácter sistémico.

En una entrevista al diario La Repubblica recogida por Europa Press, el banquero luso puntualiza que las criptomonedas “no son monedas”, puesto que no cumplen las funciones clásicas de estas al no servir como unidad de cuenta estable, ni para expresar el valor de las cosas.

“Si el valor de la propia moneda es tan volátil, no puede cumplir su función y de hecho es un instrumento especulativo”, señala Constancio, añadiendo que el uso de las criptomonedas como medio de pago “es muy limitado” y tiene lugar principalmente en la economía sumergida y en países cuyas instituciones han colapsado y no funcionan los sistemas monetarios.

De este modo, el vicepresidente del BCE sostiene que las criptomonedas no representan de ninguna moneda una amenaza para las monedas tradicionales, aunque admite que los precios al alza han elevado de tal modo su capitalización de mercado que “su colapso tendría consecuencias” para la estabilidad del sistema financiero, aunque Constancio apunta que “no sería sistémico”.

“Llamo tulipanes a estos instrumentos en recuerdo de la famosa burbuja y el posterior desplome en Países Bajos en el siglo XVII”, añade.

Asimismo, el banquero portugués señala que cualquier operador privado que tratase de competir con su propia moneda con el euro “no tiene oportunidad de éxito”, ya que las monedas necesitan un respaldo estatal. “La experiencia de siglos ha demostrado que, incluso en situaciones menos complejas que hoy, existe la necesidad de un banco central con el derecho exclusivo de imprimir dinero”, sentencia.

En España, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) asumió el lunes la postura de Jay Clayton, presidente de la SEC (Comisión de Bolsa y Valores de EEUU), sobre las ofertas iniciales de criptomonedas (ICO, por sus siglas en inglés) y sobre las divisas virtuales. En el comunicado difundido por Clayton el pasado 11 de diciembre, el dirigente insiste a los inversores en la necesidad de estar informados antes de tomar ninguna decisión y recuerda que ninguna operación con este tipo de productos están supervisadas.

“Como con cualquier otra inversión potencial, si un promotor garantiza ganancias, si una oportunidad suena demasiado buena para ser verdad, o si es presionado para actuar rápidamente, por favor, extreme la precaución y sea consciente del riesgo de perder su inversión”, aseguraba el presidente de la SEC. “Sus fondos invertidos pueden moverse rápidamente hacia el extranjero sin su conocimiento. Consecuentemente, los riesgos pueden ir aumentando, incluyendo el riesgo de que los reguladores de mercado, como la SEC, no puedan perseguir de manera efectiva a actores fraudulentos o recuperar el capital invertido”, añadía en el escrito.

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